El Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, implementado en 2012, abrió las puertas a un comercio sin precedentes entre ambos países. Sin embargo, para el sector lácteo colombiano, esta apertura ha traído consigo una serie de consecuencias. Uno de los efectos más nocivos ha sido que el mercado colombiano se ha inundado de lactosuero importado a bajo costo, lo que ha desestabilizado a los productores locales.
Antes del TLC, el sector lácteo colombiano operaba bajo una protección arancelaria que mantenía a raya la competencia extranjera. Con la implementación de los aranceles cero, el mercado interno se vio expuesto a una avalancha de productos lácteos y sus derivados, entre ellos el lactosuero, que ha sido importado masivamente desde Estados Unidos a precios cada vez más bajos.
En su momento, el exsenador Jorge Enrique Robledo fue uno de los legisladores que más insistió en las consecuencias negativas que traerían para sectores productivos colombianos algunos de los compromisos adquiridos en el TLC firmado con los Estados Unidos.